terça-feira, fevereiro 08, 2005
otras campañas (3)
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Eye of Horus
"Pero aunque me temo que no serví de mucho en la campaña, a mí si que me servió, porque conocí más cosas de la vida en el campo de lo que un londinense como yo nunca habría imaginado y conocí a no pocos aldeanos interesantes. En otra campaña electoral, recuerdo a una robusta mujer de Somerset, con una mirada algo amenazadora y casi malévola, que, en el umbral de la puerta de su casa, me dijo que ella era liberal y que yo no podría ver a su marido porque él aún era conservador. Luego, me contó que anteriormente había estado casada dos veces y que sus maridos, conservadores, se habían vuelto liberales después de casarse con ella. Ella movió el pulgar por encima del hombro señalando al invisible conservador que estaba dentro y dijo: «Lo tendré listo para las elecciones.» No me permitió entrar en aquella cueva de brujería donde fabricaba liberales con materiales poco prometedores para, según parecía, destruirlos después. Pero ella fue tan sólo uno de muchos campesinos fuertes y pintorescos que conocí en mis viajes políticos. Por supuesto no fueron ellos los únicos que conocí, pues todo aquel divertido follón de la política se extendía en este caso como una desparramada lucha ficticia o como las maniobras militares en Salisbury Plain, esa enorme zona de nobles colinas y valles, testigo de imponentes batallas del pasado, y se remontaba a la lucha originaria entre paganos e cristianos, génesis de toda nuestra história. Y aquellas cosas primitivas probablemente estaban ya abriéndose paso hacia la superficie de mi propria mente; cosas que después traté de articular en una forma literaria poco adecuada, pero por lo menos más elemental y universal. Recuerdo la tenue e imprecisa inspiración que me sorprendió una tarde, en la carretera, mientras miraba más allá de la pequeña aldea tan absurdamente empapelada con unos cuantos carteles electorales, y vi colgado de las colinas, como colgado del cielo, lejano como una pálida nube y arcaico como un jeroglífico gigante, el Caballo Blanco.
Lo menciono aquí sólo porque si no se comprende que nuestro idealismo político, por más impopular que fuera, lo vivíamos como nacionalismo y no internacionalismo, se malinterpretará incluso mi intervención accidental y amateur en política."
Gilbert Keith Chesterton (traducción y notas de Olivia de Miguel), Autobiografía, El Acantilado, nº. 77, Barcelona, 2003.
posted by Luís Miguel Dias terça-feira, fevereiro 08, 2005