quinta-feira, outubro 20, 2005
Do Prólogo, de Harold Bloom
"Tanto en su Diario como en La novela de Genji, Murasaki lleva a cabo una búsqueda casi proustiana del tiempo perdido muy propia de una escritora que fue, por encima de todo, «el genio del deseo». Parajodicamente, el «resplandeciente» Genji es destruido por su propio anhelo incesante de la experiencia renovada del enamoramiento.
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La novela de Genji está muy alejada de Proust en el tiempo, pero me pregunto si el «anhelo que no cesa» de Murasaki no constituye una analogía válida con la «búsqueda» de Proust. En Proust, el amor perece, pero los celos son eternos, y, por ello, el narrador sigue indagando en todos y cada uno de los detalles de los afectos lésbicos de Albertine, aunque sus recuerdos de la amada difunta se hayan vuelto muy tenues. En Murasaki los celos deben ser reprimidos, pues la posesión exclusiva de un hombre por parte de una mujer es imposible.
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El auténtico triunfo de Murasaki, como el de Proust, reside en lo que podría llamarse su anhelo aglutinante, gracias al cual una nostalgia a la vez espiritual y estéticaocupa el lugar de un orden social en total decadencia. Quien quiera ser un genio del deseo deberá ser, también, un maestro en la paciencia narrativa, y es asombroso con qué destreza varía la autora sus historias.
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El libro se convertió, y sigue siéndolo hasta hoy, en una especie de Biblia secular de la cultura japonesa. Lo que Don Quijote representó casi exclusivamente para Miguel de Unamuno, lo ha hecho La novela de Genji para miles de hombres y mujeres japoneses con sensibilidad estética. En tanto que obra secular, la vasta novela amorosa de Murasaki adquiere un estatus muy ambiguo, debido a que es casi imposible definir la relacióndel libro con el budismo. El deseo, la atracción hacia otra persona, es la mayor de las faltas según casi todas las formas de budismo. Este deseo destruye a Genji, y a las mejores de sus amantes.
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Un deseo es un anhelo que nunca puede ser satisfecho, un ansia jamás apaciguada. Tras leer a Murasaki, ya nunca se sentirá igual el amor o el enamoramiento. Ella es el genio del deseo y nosotros sus aprendices, incluso antes de leerla por primera vez."
in Murasaki Shikibu (Versión, comentarios y notas de Xavier Roca-Ferrer), La novela de Genji -Esplendor-, Ediciones Destino, 2005.
posted by Luís Miguel Dias quinta-feira, outubro 20, 2005